Luis y Lulú Chávez
| Luis y Lulú Chávez | |
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| Pin: | Diamond, United States |
| Markets: | US |
Círculos de vida
Luis Chávez llegó a Estados Unidos desde México en busca de una vida mejor. Poco imaginaba que implicaría dibujar círculos.
“Trabajaba en la construcción cuando vi por primera vez el Plan de Compensación para IBO de Quixtar”, cuenta Luis. “Como en ese momento no hablaba inglés, no tenía muy claro cómo funcionaba el negocio. Pero pensé que, si asistía a las reuniones con regularidad, ¡tendría una oportunidad inmejorable de aprender inglés!”
Fue algún tiempo después, estando en México y al escuchar el Plan presentado en español, cuando vio el potencial ilimitado de un negocio Quixtar. “El IBO empezó a dibujar esos círculos y de pronto lo entendí: ‘¡Esto va a cambiar mi vida!’”
Convencido de ello con todo su corazón y queriendo compartir la oportunidad con sus seres queridos, Luis repartía su tiempo entre su ciudad natal, Tijuana, y San Diego, donde trabajaba.
La mayoría de los días, Luis sobrevivía con dos o tres horas de sueño debido al trayecto. “Valió la pena”, dice ahora sobre lo que al principio percibía como dificultades.
Lulú, también originaria de Tijuana, deseaba igualmente una vida mejor, una que no implicara tener un jefe ni un empleo. “Desde niña creía que podía lograr grandes cosas”, afirma. “Cuando conocí este negocio, supe que había encontrado la respuesta.”
A pesar de su convicción, algunas personas no estaban dispuestas a escuchar a una secretaria de 19 años que conducía un automóvil destartalado. “En ese momento no proyectaba mucha credibilidad”, admite Lulú. Pero no permitió que eso la desanimara.
La determinación es la clave
Lulú cree que el éxito puede resumirse en una sola palabra: determinación. “Uno trabaja por lo que quiere hasta conseguirlo”, afirma con naturalidad.
Luis sonríe y añade: “Cuando conocí a Lulú (en la línea descendente de su negocio en México), ¡empecé a trabajar esa pierna con mucho empeño!”
Y su esfuerzo sin duda dio frutos. Lulú no solo aceptó su propuesta de matrimonio (“Fue amor a primera vista”, dice), sino que además lo ayudó a alcanzar tal éxito en su negocio que por fin pudo dejar su empleo en la construcción.
Tras ver lo que han logrado juntos, al alcanzar Diamante tanto aquí como en México, los Chávez se fijan metas aún más altas. “Creemos de verdad que, con un negocio Quixtar, se puede lograr todo lo que se sueña”, dice Luis.
Para Lulú, algunos de los mayores placeres de la vida son las cosas sencillas, como pasar un día en casa con Luis y sus hijos: Luis Jr., de 2 años, y el recién nacido, David. “Viajamos tanto que es maravilloso poder venir aquí a descansar, reagruparnos y planificar el futuro.”
La pareja afirma que ese futuro incluye tener más hijos, ayudar a sus familias y mantener el contacto con los amigos que han hecho en todo el mundo gracias a su negocio.
“No solo hemos encontrado una manera de ganarnos muy bien la vida, sino que ahora también tenemos el tiempo para disfrutarla”, dice Luis. Mejor aún, muchas de las personas que alguna vez los rechazaron se están uniendo hoy a su grupo.
“Me asombra simplemente pensar que mi mundo antes se extendía entre Tijuana y San Diego, y ahora mi mundo es el mundo.”